Welcome to my blog, hope you enjoy reading
RSS

domingo, 1 de septiembre de 2013

Reducido a recuerdos




De humanos es: sentir vigiladas las acciones, pensar en lo imposible y temer a lo desconocido. De ellos también es virtud creer, en lo que se ve y con mayor fuerza, en lo que no se ve. Preguntarse sobre esa arbitraria situación llamada existencia es como tratar de entender cómo es la imaginación de una persona nacida ciega ¿conoce el color? Del mismo modo, averiguar sobre cuál es el origen de la existencia es un imposible, pues tendría que existir el origen de ese origen y así eternamente recorrer el círculo de una limitada lógica.

En un lejano lugar de no sé qués  existían ilustrativos entes que tenían la ilusión de convertirse en humanos, estaban tan cansados y aburridos de su existencia que vieron en los mortales la chispa del sentido de vivir, es decir, que alguna vez todos tenían que morir. Querían sentir de nuevo aquello que le llaman recuerdos, la monotonía de la constante conciencia había borrado en ellos esa bella sensación.

Guardados en el baúl de la observación, eran testigos de las interminables comedias y tragedias de la vida cotidiana de los seres mortales. El que un humano sepa que algún día tendrá que morir y apagar su pensamiento lo impulsa a que cada día haga cualquier acción marque la diferencia, más allá del diario vivir, es tan egocéntrico que quiere que lo recuerden en futuras generaciones, por eso se esfuerza en dejar una huella sobre su presente y que otros sepan que él estuvo allí. Los entes, cansados de sus propios pensamientos, envidiaban lo que le da sentido a la existencia de los humanos, la muerte, quisieron ser humanos y se obsesionaron con esa idea.

Un día uno de los entes pensó que la posesión era el camino para sentir lo que los humanos, vivir sensaciones por un tiempo y luego acabar con la propia existencia cuando la muerte llegara al sujeto poseído. Pero, se dio cuenta estando dentro del hombre tenía que disputarse el control del cuerpo con una energía, un fuego vivaz que luego llamó alma.

Después de varios experimentos y reunidos en el baúl de la observación, concluyeron que ese fuego vivaz era demasiado fuerte para combatirlo. Podría usarse el cuerpo para revivir aquellas experiencias anheladas, pero no llegarían a ocupar el cuerpo completamente para hacer uso de la mortalidad y así auto eliminarse.

El drama de estos seres era tal que durante mucho tiempo observaron sin descanso a los humanos en busca de aquel camino para acabar con su eternidad. Un día una reflexión surgió de aquel colorido y a la vez in-significativo observatorio, al ver una mujer llorar porque un ingrato le rompió el corazón, sus últimas palabras antes de volver a estar bien fueron: yo sé que nada es para siempre, la vida, la familia, los amigos, la fe y la esperanza. Pero en el caso del amor, al que le dicen que es incondicional y no tiene límites, ese que parece eterno cuando se vive, en realidad es el que menos duración tiene. Lo bello de que llegue a su fin, de que muera, es que su única existencia queda reducida a un recuerdo; sólo existirá cuando la mente quiera recordarlo, de resto se olvidará y quedará condenado a la no existencia. Para los entes fue tan clara la declaración, que sin mirarse unos a otros para asentir supieron exactamente qué hacer.

Buscaron parejas que parecieran realmente enamoradas para poseerlas, el riesgo era que si la pareja tenía un amor verdadero, como almas gemelas, esos fuegos vivaces lucharían hasta la muerte por no separase jamás, condenando a los entes a su desgastada existencia eterna. Debían confiar en el instinto de no caer en aquellos cuerpos verdaderamente enamorados, arriesgarse.

El objetivo era claro para todos ellos: disfrutarían de un tiempo de lágrimas, risas, esperanzas y sueños que pudiera construir la pareja. Una especie de despedida para ellos mismos donde sólo intervendrían para dañar de vez en cuando la relación a través de problemas, con algunas razones absurdas y otras muy cuerdas. La última fase de su despedida, cuando ya estuviesen listos para dejar de existir, intensificarían los problemas para empezar a cansar a las parejas y darles argumentos para dejarse. Podría darle argumentos a uno solo o a ambos, el juego ahora era cansarlos.

Así muchos tuvieron éxito, se metieron en cuerpos enamorados y durante el tiempo que ellos decidieran, habría risas o habría discusiones. Unos duraron meses, otros años y otros matrimonios. Todo fue dependiente de cuánto se disfrutara del show por parte de los entes.

En otras ocasiones en las que las almas quisieron luchar durante muchos años, tragándose orgullos, traiciones y decepciones, los entes tuvieron que luchar con todas sus estrategias para lograr su objetivo de inexistencia: dolor, recuerdo y arrepentimiento pasaron una y otra vez por las mentes de los sujetos, haciéndolos llorar y cobrar fuerzas para ir alejándose de ese ser que amaron. La persona dejaría de amar algún día a la otra y cuando se acordara de su relación… tan sólo habría un recuerdo, que no duraría más de cinco minutos.

Aquellos que no tuvieron suerte cayeron en batalla con almas gemelas y siguieron su aburrida existencia sin sentido al cansarse de tanta paz y amor entre la pareja. Aquellos que tuvieron éxito dejaron para sí mismos el recuerdo, pero para las personas que les sirvieron de puente para su inexistencia, para ellas quedó la experiencia, como regalo de parte de los entes.